No me deja de sorprender que paulatinamente nos estamos acostumbrando a morir, como si por una cruel magia, tenemos que adquirir todo lo que se nos ofrece, sin ofrecer nada nuevo o relevante a los demás.
Trabajo, estudio, publicidad, tecnología, consumismo, son cosas que se nos plantean como algo necesario que de una u otra forma debemos de obtener. Antes de proseguir dejo en claro que no me estoy levantando para decir que no hay que trabajar o no hay que estudiar, que no usemos la tecnología, porque de lo contrario yo no podría estar compartiendo esto con ustedes. Sin embargo, debo de recalcar que todo es bueno si se usa en en su justa medida.
Entramos en conflicto cuando comenzamos a girar en torno a estas cosas, ¿Nos ha pasado aquello?. Sin duda creo que podemos identificar claramente si al otro le sucede lo que acabo de mencionar, no obstante se torna complicado detectarlo en uno mismo. Vemos con precisión cuando un amigo está obsesionado por su trabajo y se gasta de manera obsesiva con lograr un mejor puesto laboral. Cuando alguien tiene un deseo enfermizo de comprarse el celular de moda o de vestir ropa de temporada.
Tal vez una señal sería preguntarnos, en qué he estado pensando este último tiempo, en qué he estado invirtiendo todas mis fuerzas, mi dinero, mi salud, etc. Si ya encontramos la respuesta, tendremos que tasar con nuestros padres, amigos o personas cercanas si estamos aprovechando o desperdiciando nuestro potencial. Si sucede lo segundo, hemos encontrado nuestro talón de Aquiles.
Esta lesión (en el talón de Aquiles), además de causar dolor, produce una disminución en la marcha, estar enfocados o malgastando nuestro tiempo en algo que no nos conviene, provocara que nuestra vida no vaya al ritmo que alguna vez deseamos. Si somos atletas y estamos en medio de una maratón, esto se evidenciará en una marca promedio, pero cuando no lo somos, ¿en qué se reflejará?
Nos entorpece, poco a poco genera dificultades, hasta complicarnos la vida. No es exagerado esto último, sin embargo como la pérdida de enfoque o de desperdiciar el tiempo no es una lesión física, es complejo de diagnosticarlo a simple vista. Tal vez cuando estemos en una edad avanzada (o en el peor de los casos a punto de morir), nos daremos cuenta de que, nuestra existencia fue un mero mirar el reloj de hacer actividades sin relevancia y que con suerte se nos recordará como un pasajero más de este barco llamado mundo.
¡Talón de Aquiles, Talón de Aquiles! Yo creo saber cuál o cuáles son los míos. ¿Cuál es el tuyo? ¿Qué harás con él?
Si desear seguir las actualizaciones, síguenos en Facebook haciendo click AQUÍ
