El final de un ciclo y el comienzo de otro. En la vida nos enfrentamos a grandes acontecimientos que marcan un antes y un después. Nuestro nacimiento, primer día de colegio, casamiento, el nacimiento de un hijo, jubilación y muerte, tan sólo por decir alguno de las más importantes experiencias de vida. Sin embargo hay un hito que enfrentamos tras 365 días (o 366 en años bisiestos) y se repite cíclicamente.
Es un día noble que tiene una doble cara a mi parecer. En cierta forma te sirve para rememorar tanto buenos como malos acontecimientos, hacer una introspección y valorar cada detalle que nos ha entregado el año. Y por otro lado te da la oportunidad de dar vuelta la página en caso que el período que acabas de terminar no ha sido el que esperabas o te da un desafío de continuar haciendo bien las cosas.
¡Feliz año nuevo! Es la frase que más se repetirá durante estos primeros días. Sin duda es un cambio que ayuda bastante en lo psicológico debido a que no es lo mismo empezar un cambio el día 12 de julio que el día 1 de Enero. Es casi como un borrón y cuenta nueva, una oportunidad de dejar el pasado atrás, creer y de crecer.
Para los que tuvieron un año para el olvido, les sugiero que no tomen la vía fácil de querer olvidar todo lo sucedido. Más bien intenten con todas sus fuerzas, querer sanar todas aquellas heridas que podría haber causado el “fatídico año” colocando el corazón de frente y en alto. Puede que sea el camino más largo y a la vez el más doloroso, pero que al final de nuestra vida, cuando estemos arrugados podremos decir que todo esfuerzo no fue en vano.
Si el año que acaban de terminar fue el “más glorioso” de su existencia, les animo a continuar invirtiendo su tiempo en aquello que los hace brillar y que los mantiene vivos. Desde ya les digo bien hecho, buen trabajo y éxito en las siguientes metas que emprendas.
Por último, una invitación abierta. Que en este año 2014, ustedes no sean el centro de la historia, sino más bien dedíquense a compartir sus mejores esfuerzos para así dejar una huella en otros. Espero sinceramente que tu balance del próximo año, no sea el monto de dinero que hay en tu cuenta, sino más bien cuantas huellas has dejado en otro y cuántas huellas has dejado que otros hagan en ti.
Lloren con alegría y sufran con la misma medida. Aprendan más cosas y enseñen todo cuanto han podido aprender de ellas. Hablen con más abuelos y sorpréndanse simplemente cuando un recién nacido suspira o lanza su primer llanto. Fortalezcan su espíritu guerrero pero a la vez no sean insensibles al momento que deban de demostrar sus sentimientos. Crea algo nuevo o retoma aquel sueño olvidado. Haz algo mágico. Invierte en lo vitalmente necesario. Abraza más, mira más. Quiere con el corazón y explota de alegría.
Un muy feliz año nuevo. Que sean aquellas personas que revolucionan el mundo con pequeñas o grandes cosas. Que respiren aquel mismo aliento que suspiraron al nacer. ¡Dios les bendiga!

Motivada con dejar huellas ennotras vidas!! Cómo poder callar lo que he visto y oído?
En mi Blog sales mencionado y no te has dado cuenta! Jijiji… tu me hablaste de 2 cor 1 y desde ahí, partió todo este proceso.
Un abrazo a la distancia!
oh! 🙂
un gran abrazo karen silvia!!