¡Feliz año nuevo! ¡Que sea un año exitoso! ¡Que se te cumplan todos tus deseos y superes todos los desafíos! Estas son las frases que más he escuchado desde que era niño en año nuevo. Quizás se me escapa alguna pero éstas a mi parecer son las más relevantes.
Todo es festivo por estos días, hay celebración y con ello, también excesos. Hay risas y abrazos, pero también personas que pasan estas fechas en solitario. Siempre hay dos polos, sin embargo sólo se muestra uno de ellos. En los canales de televisión se muestran fuegos artificiales de las ciudades más conocidas. Times Square de New York, el teatro de la ópera de Sidney, la torre Eiffel de Paris, el Big Ben de Londres, entre muchos otros. Gente dándose abrazos, bailando y celebrando con champaña. Felicidad, alegría, buenos deseos.
No estoy en contra de todo esto, ¡para nada! Encuentro que siempre es un buen tiempo para celebrar. No obstante a medida que pasan los primeros días de enero, todo comienza lentamente a volver a la normalidad. Las fiestas comienzan a quedar atrás, los buenos deseos de otras personas comienzan lentamente a desaparecer, y de la nada, todo sigue igual. Nada que celebrar. Nada que replantear.
Y de un momento a otro, uno se ve inmerso en la rutina. Las luchas de cada día con el despertador, con el orden, con el estudio, el trabajo o la cocina, están ahí nuevamente. Como si por arte de magia, el tiempo pasó volando. De paso se llevó toda celebración y de un segundo a otro estamos nuevamente en medio de la batalla, sin sentirnos del todo preparados.
Este es el otro polo que nadie te habla, que después de todos estos días festivos, la vida sigue siendo una batalla. Si pasas todo el día en las redes sociales, tu batalla se llama “aprovechar el tiempo”. Si tienes toda tu pieza o casa desordenada, el “orden” es tu tema. Si recurrentemente piensas en estar en una relación, tu talón de Aquiles es “sentirte amado”. Si tu preocupación es “tener más dinero” o un mejor trabajo, tu problema se llama “amor al dinero”. Y muchas otras situaciones más que podría enumerar que pueden ser perfectamente la batalla que debes de pelear.
No hay recetas mágicas ni un manual de pasos infalibles que seguir. Cada cual tiene fortalezas y debilidades, cada uno es distinto al otro. La única forma de ser un mejor tenista, es entrenando. El único camino para ser un mejor Padre, es pasando más tiempo con tu hijo(a), para así conocerlo(a) mejor. Hay sólo una forma de escribir un libro, es sentarte, parar el tiempo y escribir.
¡FEliz año nuevo! Espero que puedas dar una ardua pelea a tus luchas diarias. Que nada ni nadie que no valga la pena, se atreva a robarte lo más preciado que tenemos, tu tiempo. Espero, que encuentres compañeros y compañeras de batallas en este nuevo año. Anhelo que si te caes te vuelvas a levantar con más fuerzas. Espero que sean más los días que mires el cielo que los días en que te afanes con los deseos de esta tierra.
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Fotografía: Alicia Galaz Aquino
