Una estrella encendida

Estrella. Creo que al pensar en esta palabra todos concordaríamos en un cuerpo celeste que brilla en la noche (con excepción de la luna). Si deja de brillar, perderá la característica que la convierte en un objeto especial y dejará de llamarse como tal.

Me llama la atención, cuando alguien en este mundo pasa a ser notable en su disciplina lo tildan de estrella. Hay variados casos sobre todo en los Deportes. Si decimos Basketball, lo más probable es que se nos venga a la memoria Michael Jordan. ¿Atletismo? Usain Bolt. ¿Mejor tenista de todos los tiempos? Roger Federer. Se podrían dar cientos de ejemplos más, no obstante, cito a deportistas debido a que estos nombres son más fáciles de recordar dado que aparecen constantemente en televisión, internet, etc.

Qué sucedería si estuvieras conversando con Roger Federer y de repente el te dijera, creo que me equivoqué al ser tenista, debí de haber invertido mi tiempo en ser futbolista. Al menos le diríamos, estás loco, tu naciste para jugar tenis, mira cuantos títulos has ganado, tienes un talento increíble que no puedes desperdiciar. Y así lo mismo si Usain Bolt nos contara su anhelo de ser jugador de poker en vez de ser atleta. Un caso extraño fue el de Michael Jordan que después de retirarse por primera vez de la NBA, en el año 1994 jugó béisbol por un equipo de las grandes ligas de Estados Unidos. ¿El resultado? Una bonita aventura, no obstante el había nacido para jugar basketball.

Nos resulta tan obvio ver brillar a esas personas en su disciplina que nos parecería absurdo, que de un momento a otro dejaran todo de lado para aventurarse en algo que no harán bien y peor aun no encontrar inspiración en esto.

Más de alguno me dirá que estos casos son obvios y saltan a la vista por ser tan connotados personajes. Pero sólo basta dar una pequeña vuelta por las personas que conocemos para decir: Esa persona aun cuando no es conocida, compone canciones inspiradoras; esa mujer nunca debe de dejar de sonreír, da alegría como ningún otro; ese hombre lidera con autoridad y con amor hacia los demás, entre muchos otros casos que tal vez en este momento empiezas a recordar.

Y aquí, cuando ya este escrito está a punto de terminar, quiero detenerme. Somos buenos para ver las virtudes del otro, somos excelentes observadores para saber con certeza casi absoluta a lo que el otro debería dedicarse toda su vida. Sin embargo, cuando debemos de escudriñar nuestra vida nos cuesta a veces una eternidad encontrar alguna virtud. Ni pensar en poseer algún talento, eso al comienzo nos parece una utopía.

¿Que deberías de hacer por toda tu vida? Esa debería ser una de las preguntas de todos los días. Es fácil perderse en los afanes de este mundo y que pasen los años haciendo lo que otros de una u otra forma te han sugerido. Parte por tus preferencias, por tus gustos. No te guíes por el dinero, ni la fama. Haz aquello que te mantiene vivo, no importando si es mucha o poca la recompensa. Repito, no importa la recompensa.

Si identificaste aquella actividad, perfecciónala hasta el fin de tus días. Trabaja ardua y disciplinadamente. Pon amor, pon dedicación, pon el corazón al servicio de los demás. Quién sabe si alguna vez seas «una estrella encendida»

2 pensamientos en “Una estrella encendida

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